Filosofía de la Naturaleza
La Filosofía de la Naturaleza es un movimiento que se desarrolla a partir del siglo XVI, alguno de los rasgos anteriores al Renacimiento, y van a dar lugar nuevos desarrollos más creativos, no son un grupo independiente, sus preocupaciones son similares, la ética pierde importancia se preocupan por cuestiones de la naturaleza, con la posible aprehender, naturaleza, cosmología, psicología, etc. en este periodo se la Reforma Protestante, ellos se separan de ese problema aunque muchos de ellos van a estar condicionados y condicionando este acontecimiento. Se caracterizan por construir teorías nuevas, por sentirse orgullosos de romper con lo antiguo, con Aristóteles y sus teorías de la naturaleza, se apoyan en que es posible tener acceso a conocimientos superiores a los de Aristóteles. El siglo XVI es un siglo de grandes avances en botánica y demás ciencias naturales, se descubre América, no debemos nada a Aristóteles. La Filosofía de la Naturaleza se encuentra entre los renacentistas (aristotélicos) y el desarrollo científico posterior, ni son científicos, ni humanistas, están en un termino intermedio, mezclando un poco todo, algunas veces se van por la vía especulativa, abren caminos, ninguno de ellos rompen barreras, no crean una nueva filosofía, al comienzo del siglo XVI, el cambio de mentalización religiosa debido a la Reforma Protestante influye en ellos. Los filósofos de la naturaleza tienen la convicción de que son superiores a los tiempos pasados, rompen con Aristóteles, la conciencia de estar en un momento superior que cualquier momento anterior. Hay algo que hace que la filosofía de la naturaleza no halla tenido el peso suficiente, es la dispersión, precisamente porque tienen conciencia de ser avanzadilla, por su misma originalidad cada uno quiere construir su propio sistema, no hay un cuerpo de saber común. Poco a poco va surgiendo una nueva concepción del mundo, del hombre, una nueva idea universal. Los artistas adquieren un peso especifico, porque son constructores de instrumentos, son experimentadores. Aparece una nueva concepción del conocimiento que nos conduce al Modernismo.
La Filosofía de la Naturaleza es un movimiento que se desarrolla a partir del siglo XVI, alguno de los rasgos anteriores al Renacimiento, y van a dar lugar nuevos desarrollos más creativos, no son un grupo independiente, sus preocupaciones son similares, la ética pierde importancia se preocupan por cuestiones de la naturaleza, con la posible aprehender, naturaleza, cosmología, psicología, etc. en este periodo se la Reforma Protestante, ellos se separan de ese problema aunque muchos de ellos van a estar condicionados y condicionando este acontecimiento. Se caracterizan por construir teorías nuevas, por sentirse orgullosos de romper con lo antiguo, con Aristóteles y sus teorías de la naturaleza, se apoyan en que es posible tener acceso a conocimientos superiores a los de Aristóteles. El siglo XVI es un siglo de grandes avances en botánica y demás ciencias naturales, se descubre América, no debemos nada a Aristóteles. La Filosofía de la Naturaleza se encuentra entre los renacentistas (aristotélicos) y el desarrollo científico posterior, ni son científicos, ni humanistas, están en un termino intermedio, mezclando un poco todo, algunas veces se van por la vía especulativa, abren caminos, ninguno de ellos rompen barreras, no crean una nueva filosofía, al comienzo del siglo XVI, el cambio de mentalización religiosa debido a la Reforma Protestante influye en ellos. Los filósofos de la naturaleza tienen la convicción de que son superiores a los tiempos pasados, rompen con Aristóteles, la conciencia de estar en un momento superior que cualquier momento anterior. Hay algo que hace que la filosofía de la naturaleza no halla tenido el peso suficiente, es la dispersión, precisamente porque tienen conciencia de ser avanzadilla, por su misma originalidad cada uno quiere construir su propio sistema, no hay un cuerpo de saber común. Poco a poco va surgiendo una nueva concepción del mundo, del hombre, una nueva idea universal. Los artistas adquieren un peso especifico, porque son constructores de instrumentos, son experimentadores. Aparece una nueva concepción del conocimiento que nos conduce al Modernismo.
Mito
Al principio las respuestas a todas las preguntas que los hombres se iban planteando, se contestaron mediante explicaciones mitológicas. En Grecia fueron principalmente los poetas Homero y Hesiodo quienes narraron dichas visiones míticas.El mito trata de dar una explicación total del Universo basada en la divinización de los fenómenos naturales, (cosmogonías) que no son más que personificaciones de los dioses. Los poetas que narran dichas explicaciones mitológicas son hombres con carácter de visionario, no son filósofos, ya que dichas explicaciones son reveladas por seres sobrenaturales y se caracterizan porque conservan una gran dependencia e influencia religiosa y ritualista.Estos poetas mediante los mitos reflejan el esfuerzo del pensamiento humano por formular en concepciones que estén al alcance de todos respuestas coherentes a los interrogantes que la colectividad se plantea sobre la realidad y que sirvan para organizar la conducta de sus miembros. Los mitos, cuando narran la genealogía o escenas de la vida de los dioses, lo hacen por medio de imágenes que, al estar tomadas de la vida humana no hacen sino reflejar las relaciones mismas de las cosas naturales personificándolas. Mediante el razonamiento por analogía (asimilando lo desconocido a lo conocido) el hombre construye la imagen de su propio mundo con los mitos, con el fin de orientar y dar sentido a su relación con la naturaleza. Una característica muy importante de la narración mítica es que los fenómenos naturales son considerados azarosos, es decir imprevisibles porque dependen de la voluntad de las divinidades.El mito es casi siempre sagrado y dramático y forma parte de la religión y de la magia. La profusión y variedad histórica de los mitos dificulta una definición cerrada de los mismos. El mito articula, eso sí, una experiencia singular de lo divino y de lo originario, y proyecta un «sentido» sobre el mundo. Contrariamente a las religiones monoteístas, los mitos no producen una versión unificadora y trascendental de la realidad, sino que se mantienen en una oscura proximidad de los misterios del universo sensible.En el mito se recuerdan unos orígenes cuya conservación y repetición, por medio de la palabra, sean quizás el origen de la literatura. Sus relaciones con la filosofía son, por lo demás, evidentes. La mitología griega contiene ya cuestiones (como el khaos o la physis) que la filosofía arrancará al ámbito mítico e intentará trabajar a la luz del logos.Los mitos pueden ser etiológicos, en cuanto explican el origen de los seres y de las cosas; escatológicos, en cuanto se asoman al futuro final y a la destrucción del mundo presente; morales, en la medida en que dramatizan la lucha entre el bien y el mal; cosmogónicos, si describen el origen del mundo; o teogónicos, cuando narran el origeny la historia de los dioses. Etimológicamente (del griego mythos) remite a «resultado del decir», «hablar» o «contar». En este sentido, se opone a la palabra escrita.
Los Sofistas
Luego de las Guerras Médicas, que enfrentaron a las ciudades y colonias griegas con los medos y los persas, hacia el Siglo V A.C. varias de esas ciudades adoptaron el sistema político de la “polis”, el de la democracia; que significaba reconocer a todos los ciudadanos libres no ya la posibilidad sino hasta la obligación de participar en el gobierno.
Ese sistema - unido a la prosperidad que en general alcanzaron varias ciudades - produjo un verdadero auge de la actividad de los preceptores, ambulantes de ciudad en ciudad, que ofrecían la enseñanza apropiada para el ejercicio de las actividades de la ciudadanía y de los cargos del gobierno - especialmente la retórica, el derecho y la política - a aquellos ciudadanos que estaban en condiciones de pagar a esos preceptores los importantes honorarios que cobraban por sus enseñanzas.
Especialmente Atenas - triunfadora principal de las Guerras Médicas - se convirtió en el centro económico, político e intelectual de toda Grecia antigua. Allí floreció especialmente la sofística - denominación derivada del nombre de los preceptores o sophós, sabios - doctrina filosófica que, abandonando el estudio de la Physis, se orientó fundamentalmente a los temas del hombre, la organización social, las leyes, y las costumbres.
El movimiento de la sofística se difundió por toda Grecia, abarcando practicamente a todas sus sociedades. Su orientación general estaba pautada por un gran escepticismo, una inclinación general a someter todos los temas a la discusión retórica, y sosteniendo en definitiva que no había ninguna verdad auténtica, sino que la verdad dependía del poder de persuación con que fuera expresada y la utilidad que tuviera.
Lo más caraterístico de los sofistas era el uso del método dialéctico, mediante el cual se pronunciaban extensas argumentaciones que, más que a la búsqueda de la verdad, tenían por finalidad evidenciar las incoherencias de la argumentación del adversario. El máximo grado de habilidad del sofista, consistía en convencer a su auditorio de algo, para de inmediato demostrar lo contrario.
Los sofistas cultivaban y enseñaban como un componente fundamental de la educación, la retórica, como arte de convencer mediante la palabra. También daban gran importancia a la eurística o arte de polemizar; llegando en su ejercicio a extremos que llevaban a realizar extensas discusiones sobre asuntos totalmente absurdos, sin el menor objetivo de alcanzar una conclusión acerca de nada.
Una de las actitudes más características de los sofistas, estuvo referida a su concepción de la normativa social; considerando que ni la moral ni las leyes respondían a la naturaleza, sino que eran solamente nomos, es decir resultados de las convenciones humanas; por lo cual los hombres podrían establecer un orden social y moral totalmente distinto, sin que con ello lesionaran el orden natural. Con ello, sentaron las bases de la discepancia entre las concepciones del llamado jusnaturalismo que considera que hay reglas jurídicas y morales inherentes a la naturaleaza; y el llamado “positivismo jurídico”, que solamente considera que las reglas están vigentes por imposición humana.
En sentido estricto, y debido tanto a su probable gran número como a su método de actuación, no puede decirse que las doctrinas de los sofistas sean conocidas por la posteridad en forma directa, a través de sus expresiones escritas. En realidad, se les conoce principalmente a través de las transcripciones de sus supuestos diálogos, principalmente las contenidas en las obras de Platón. Entre ellos pueden mencionarse a Hipias, Protágoras, Euridemo, Pródico, Gorgias, Antifonte, Licofón, Trasímaco, Critias y Calicles.
En realidad el movimiento sofístico puede subdividirse entre el de la primera generación, fundamentalmente integrado por Hipias y Protágoras; y la segunda generación cuyos principales representantes fueron Antifonte, Trasímaco, Critias y Calicles. Todo indica que en realidad, la inclinación al pesimismo y al irracionalismo fue principalmente una característica de los últimos sofistas; ya que los primeros predicaban una doctrina conforme a la cual la posesión de mejores conocimientos permitiría cumplir mejor los deberes del ciudadano.
Si bien los sofistas principales - al menos aquellos cuya prédica fue recogida ulteriormente por Sócrates y Platón - actuaron en la Atenas de la segunda mitad del Siglo V A.C., en realidad eran casi todos extranjeros; por lo cual carecían de derechos políticos en la ciudad. Sin embargo, se hacían notar publicamente, porque varios de ellos ejercían funciones diplomáticas como embajadores de sus ciudades de origen, lo que les confería el derecho de hablar en la Asamblea y les facilitaba el trato con todos los hombres prominentes.
En este sentido, es preciso tener presente que los sofistas actuaron en la época de oro de Atenas, y que fueron contemporáneos y frecuentaron el trato de hombres como Pericles, Herodoto, Tucídides, Sófocles, Eurípides, de Fidias, de Anaxágoras y de Zenón.
Los sofistas recibieron juicios altamente negativos, por parte de Sócrates y de Platón, quienes al parecer los despreciaban principalmente por atribuirles un desmedido afán de lucro. Sin embargo, no puede perderse de vista que si obtenían éxito en su medio, de alguna forma quienes aceptaban pagar por sus servicios habrían de encontrarlos valederos. Al parecer, en su medio y época tuvieron su prestigio; al extremo de que se dice que cuando la ciudad de Atenas resolvió fundar una colonia en la península italiana, en Turos, encargó a Protágoras que redactara su constitución.
Ese sistema - unido a la prosperidad que en general alcanzaron varias ciudades - produjo un verdadero auge de la actividad de los preceptores, ambulantes de ciudad en ciudad, que ofrecían la enseñanza apropiada para el ejercicio de las actividades de la ciudadanía y de los cargos del gobierno - especialmente la retórica, el derecho y la política - a aquellos ciudadanos que estaban en condiciones de pagar a esos preceptores los importantes honorarios que cobraban por sus enseñanzas.
Especialmente Atenas - triunfadora principal de las Guerras Médicas - se convirtió en el centro económico, político e intelectual de toda Grecia antigua. Allí floreció especialmente la sofística - denominación derivada del nombre de los preceptores o sophós, sabios - doctrina filosófica que, abandonando el estudio de la Physis, se orientó fundamentalmente a los temas del hombre, la organización social, las leyes, y las costumbres.
El movimiento de la sofística se difundió por toda Grecia, abarcando practicamente a todas sus sociedades. Su orientación general estaba pautada por un gran escepticismo, una inclinación general a someter todos los temas a la discusión retórica, y sosteniendo en definitiva que no había ninguna verdad auténtica, sino que la verdad dependía del poder de persuación con que fuera expresada y la utilidad que tuviera.
Lo más caraterístico de los sofistas era el uso del método dialéctico, mediante el cual se pronunciaban extensas argumentaciones que, más que a la búsqueda de la verdad, tenían por finalidad evidenciar las incoherencias de la argumentación del adversario. El máximo grado de habilidad del sofista, consistía en convencer a su auditorio de algo, para de inmediato demostrar lo contrario.
Los sofistas cultivaban y enseñaban como un componente fundamental de la educación, la retórica, como arte de convencer mediante la palabra. También daban gran importancia a la eurística o arte de polemizar; llegando en su ejercicio a extremos que llevaban a realizar extensas discusiones sobre asuntos totalmente absurdos, sin el menor objetivo de alcanzar una conclusión acerca de nada.
Una de las actitudes más características de los sofistas, estuvo referida a su concepción de la normativa social; considerando que ni la moral ni las leyes respondían a la naturaleza, sino que eran solamente nomos, es decir resultados de las convenciones humanas; por lo cual los hombres podrían establecer un orden social y moral totalmente distinto, sin que con ello lesionaran el orden natural. Con ello, sentaron las bases de la discepancia entre las concepciones del llamado jusnaturalismo que considera que hay reglas jurídicas y morales inherentes a la naturaleaza; y el llamado “positivismo jurídico”, que solamente considera que las reglas están vigentes por imposición humana.
En sentido estricto, y debido tanto a su probable gran número como a su método de actuación, no puede decirse que las doctrinas de los sofistas sean conocidas por la posteridad en forma directa, a través de sus expresiones escritas. En realidad, se les conoce principalmente a través de las transcripciones de sus supuestos diálogos, principalmente las contenidas en las obras de Platón. Entre ellos pueden mencionarse a Hipias, Protágoras, Euridemo, Pródico, Gorgias, Antifonte, Licofón, Trasímaco, Critias y Calicles.
En realidad el movimiento sofístico puede subdividirse entre el de la primera generación, fundamentalmente integrado por Hipias y Protágoras; y la segunda generación cuyos principales representantes fueron Antifonte, Trasímaco, Critias y Calicles. Todo indica que en realidad, la inclinación al pesimismo y al irracionalismo fue principalmente una característica de los últimos sofistas; ya que los primeros predicaban una doctrina conforme a la cual la posesión de mejores conocimientos permitiría cumplir mejor los deberes del ciudadano.
Si bien los sofistas principales - al menos aquellos cuya prédica fue recogida ulteriormente por Sócrates y Platón - actuaron en la Atenas de la segunda mitad del Siglo V A.C., en realidad eran casi todos extranjeros; por lo cual carecían de derechos políticos en la ciudad. Sin embargo, se hacían notar publicamente, porque varios de ellos ejercían funciones diplomáticas como embajadores de sus ciudades de origen, lo que les confería el derecho de hablar en la Asamblea y les facilitaba el trato con todos los hombres prominentes.
En este sentido, es preciso tener presente que los sofistas actuaron en la época de oro de Atenas, y que fueron contemporáneos y frecuentaron el trato de hombres como Pericles, Herodoto, Tucídides, Sófocles, Eurípides, de Fidias, de Anaxágoras y de Zenón.
Los sofistas recibieron juicios altamente negativos, por parte de Sócrates y de Platón, quienes al parecer los despreciaban principalmente por atribuirles un desmedido afán de lucro. Sin embargo, no puede perderse de vista que si obtenían éxito en su medio, de alguna forma quienes aceptaban pagar por sus servicios habrían de encontrarlos valederos. Al parecer, en su medio y época tuvieron su prestigio; al extremo de que se dice que cuando la ciudad de Atenas resolvió fundar una colonia en la península italiana, en Turos, encargó a Protágoras que redactara su constitución.
SÓCRATES
En los tiempos de Pericles, este personaje era muy conocido en Atenas, se paseaba por la ciudad hablando a sus discípulos, visitaba gimnasios y hacía preguntas a todo aquel que se le cruzara. Sócrates escogió la divisa de Delfos, “conócete a ti mismo”, decía que quería enseñar a los hombres que cada uno de ellos tenía una misión en esta vida y que la más noble de ella, era la búsqueda de la verdad, la justicia y la bondad. Decía que había que escuchar al Daimon o geniecillo que nos advierte cada vez que obramos mal, afirmaba que aquel que estuviera acostumbrado a escuchar a su Daimon llegaba a un punto en el que no podía evitar obedecerla.
En Sócrates se fundían la doctrina con su vida, llevaba una vida austera totalmente vacía de lujos, en una ocasión un sofista, Jenofonte le dijo “Llevas una vida miserable, ni siquiera un esclavo se contentaría con el alimento que comes y con los harapos que vistes, debo reconocer que nos das el ejemplo de sobriedad”, Sócrates le respondió “¿Acaso te son más sabrosos tus platos suculentos que a mí el sencillo alimento que como?, No creas que la felicidad reside en una vida llena de superfluidades, yo pienso que se vive más cerca de los dioses cuando no se tienen necesidades, cuanto menos necesites de las cosas materiales estarás más cerca de la divinidad”.
La manera de Sócrates de hacer filosofía, no fue dando largos sermones si no haciendo preguntas capciosas, llevando en muchas ocasiones a hacer cambiar de parecer a alguien que le llevase la contraria, su fin era abrir los ojos a los hombres de aquel tiempo demostrándoles lo poco que en realidad sabían, no dejó ningún tipo de escritos. El conocimiento del bien y del mal fue un asunto que estuvo en la mira de este filósofo, Sócrates le decía a Alcibíades, uno de sus discípulos, que el bien es una ciencia que se aprende a través de la experiencia, no solo hace falta tener una educación moral para ello si no también determinados conocimientos que solo la experiencia o bien la de los demás, nos enseña.
Sócrates fue muy admirado por sus discípulos y muchos hombres dignos salieron de él, pero los enemigos no eran menos, se decía en Atenas que era un “corruptor de las nuevas generaciones”, para algunos no era más que un viejo loco parlanchín. La muerte le llegó por estas razones, uno de sus discípulos tenía un padre que era curtidor, Sócrates viendo en el joven una persona muy capaz le persuadió a que se preparara para un oficio más digno, el padre del joven, le hizo saber que no debía meterse en estas cuestiones. Estas discusiones llegaron tan lejos que algunos de sus enemigos le acusaron de irreligioso por haber introducido nuevas divinidades, así entendían ellos al daimon del que hablaba Sócrates.
En los tiempos de Pericles, este personaje era muy conocido en Atenas, se paseaba por la ciudad hablando a sus discípulos, visitaba gimnasios y hacía preguntas a todo aquel que se le cruzara. Sócrates escogió la divisa de Delfos, “conócete a ti mismo”, decía que quería enseñar a los hombres que cada uno de ellos tenía una misión en esta vida y que la más noble de ella, era la búsqueda de la verdad, la justicia y la bondad. Decía que había que escuchar al Daimon o geniecillo que nos advierte cada vez que obramos mal, afirmaba que aquel que estuviera acostumbrado a escuchar a su Daimon llegaba a un punto en el que no podía evitar obedecerla.
En Sócrates se fundían la doctrina con su vida, llevaba una vida austera totalmente vacía de lujos, en una ocasión un sofista, Jenofonte le dijo “Llevas una vida miserable, ni siquiera un esclavo se contentaría con el alimento que comes y con los harapos que vistes, debo reconocer que nos das el ejemplo de sobriedad”, Sócrates le respondió “¿Acaso te son más sabrosos tus platos suculentos que a mí el sencillo alimento que como?, No creas que la felicidad reside en una vida llena de superfluidades, yo pienso que se vive más cerca de los dioses cuando no se tienen necesidades, cuanto menos necesites de las cosas materiales estarás más cerca de la divinidad”.
La manera de Sócrates de hacer filosofía, no fue dando largos sermones si no haciendo preguntas capciosas, llevando en muchas ocasiones a hacer cambiar de parecer a alguien que le llevase la contraria, su fin era abrir los ojos a los hombres de aquel tiempo demostrándoles lo poco que en realidad sabían, no dejó ningún tipo de escritos. El conocimiento del bien y del mal fue un asunto que estuvo en la mira de este filósofo, Sócrates le decía a Alcibíades, uno de sus discípulos, que el bien es una ciencia que se aprende a través de la experiencia, no solo hace falta tener una educación moral para ello si no también determinados conocimientos que solo la experiencia o bien la de los demás, nos enseña.
Sócrates fue muy admirado por sus discípulos y muchos hombres dignos salieron de él, pero los enemigos no eran menos, se decía en Atenas que era un “corruptor de las nuevas generaciones”, para algunos no era más que un viejo loco parlanchín. La muerte le llegó por estas razones, uno de sus discípulos tenía un padre que era curtidor, Sócrates viendo en el joven una persona muy capaz le persuadió a que se preparara para un oficio más digno, el padre del joven, le hizo saber que no debía meterse en estas cuestiones. Estas discusiones llegaron tan lejos que algunos de sus enemigos le acusaron de irreligioso por haber introducido nuevas divinidades, así entendían ellos al daimon del que hablaba Sócrates.
PLATÓN
Nació en el 427 antes de Cristo y fue el discípulo más importante que tuvo Sócrates, era hijo de una opulenta familia ateniense, por lo que accedió fácilmente a un cargo político, pero a los veinte años conoció a Sócrates y esto provocó un cambio radical en su manera de ver el mundo. Se le conocía como al príncipe de la filosofía, Platón sintió terriblemente la muerte de Sócrates, a la que inmortalizó en su obra “Apología de Sócrates” que escribió cuando tenía veintiocho años, y desde ese día se decidió a consagrar su vida a continuar la obra de su maestro. Luego de la muerte de Sócrates, Platón sintió gran resentimiento hacia Atenas y se retiró a Egipto, lugar de una gran sabiduría oculta en el que daba la impresión de que el tiempo se hallaba detenido. Este retiro espiritual lo recuperó a tal grado que resolvió regresar a Atenas, allí quiso dedicarse a la vida de filósofo.
Había estado también en Italia visitando a las colonias griegas, y conoció a la escuela de los pitagóricos. Luego imitó a este movimiento y fue a Atenas donde fundó la primera academia de la historia, en la región de Akademeia. Esta escuela filosófica fue una de las que más perduró con el paso del tiempo, fue cerrada nueve siglos después por el emperador romano Justiniano en el año 529 después de Cristo.
En esta academia, Platón dedicó su vida a transmitir sus conocimientos a sus discípulos, haciendo largas caminatas por el campo en medio de charlas y diálogos.
Platón inmortalizó a su obra filosófica en cuatro obras cumbres, El banquete, Fedón, Fedro y La República. Estas obras llenas de tensión y drama fueron el medio por el cual Platón transmitió sus pensamientos, estas fueron posiblemente cuatro de las obras literarias más grandiosas que halla tenido la humanidad.
En La República, Platón nos describe su concepción del universo de las ideas por medio de esta comparación: “Imaginaos que los hombres viven en una caverna encadenados, y no ven directamente la salida, solo ven sombras que se proyectan hacia el interior de la gruta. ¿No es cierto que estos hombres pensarían que esas sombras son la realidad?. Ahora suponeos que a uno de ellos le son quitadas las cadenas y camina hasta la salida de la gruta donde ve las cosas reales. Siendo la primera vez que ve la luz del sol sería abrumado por tanta luminosidad. Finalmente que pensaría este hombre si le dijeran que lo que antes había visto no era más que las sombras de las cosas que veía allí afuera”.
De esta manera Platón nos explica que cuando nos levantamos del mundo sensorial (oír, ver, palpar), y entramos en el mundo de las ideas, nos damos cuenta de que ese mundo superior es la verdadera realidad y que la realidad cotidiana no es más que un vago reflejo de esa verdadera realidad. Para entenderlo mejor, si consideramos al concepto de belleza, enseguida lo asociamos con un rostro bello o con algún objeto o lugar hermoso, pero estos no son más que cosas que se asemejan vagamente a un modelo perfecto de la belleza, cuando nuestra mente ve algo que se asemeja al modelo, o sea a la idea de la belleza que tenemos, enseguida pensamos que efectivamente es bello pero no es así, los rostros, los lugares y los objetos bellos cambian y se deterioran, pero la idea de la belleza permanece inalterable. De esta manera Platón pretende que entremos en conciencia de que es lo que constituye la verdadera realidad, o sea la realidad de las ideas, ya que de esta brota la realidad cotidiana. Queda explicado entonces por que Platón piensa que vivimos en una caverna donde no vemos más que las sombras de la verdadera realidad.
Para Platón las ideas son como espíritus divinos que gobiernan nuestra mente, y la idea más noble y de las que todas las demás derivan es el bien, que es considerado algo así como a un Dios absoluto, por otro lado se puede ver como hay cierta similitud con la doctrina del cristianismo y del Islam. Platón decía también que vivir en el mundo de las ideas era disfrutar de la mayor de las felicidades, se supone que la contemplación de esta realidad absoluta era el fin al que tendían todos los demás seres, pero aquel que llegase a tal grado, sería probablemente incomprendido por sus iguales, de la misma manera que si el hombre entrara a la caverna y contase a sus compañeros lo que había visto probablemente, nadie podría comprenderle. Para Platón, Sócrates había sido incomprendido por estos hombres de las cavernas que pronto vieron en el a un hombre con ideas y concepciones extrañas de la vida y el mundo, se asustaron y le dieron muerte.
En una ocasión, Platón vio sus sueños a punto de hacerse realidad. En el año 366 Dión era el tío del nuevo rey de Siracusa, Dionisio II, Dión admiraba a Platón y quería que este instruyera al nuevo rey, al llegar Platón a la corte de Siracusa se lo recibió con un esplendor digno de un príncipe, pero Dionisio no cambió mucho a pesar del influjo de Platón. Lugo se corrió el rumor de que Dión planeaba quitarle el trono a Dionisio, por lo que fue desterrado y las relaciones entre Platón y el rey de Siracusa se enfriaron y finalmente hubo de regresar a Atenas. Años más tarde Dión expulsó a Dionisio y mandó llamar nuevamente a Platón, pero Dión fue asesinado al poco tiempo frustrando definitivamente las esperanzas del filósofo de hacer realidad sus ideales en el gobierno siracusano. En su última obra, las leyes, Platón expresa su resignación frente a una realidad a la que no pudo someter. Murió a los ochenta años dejando una obra que perpetuaría su memoria para siempre.
Nació en el 427 antes de Cristo y fue el discípulo más importante que tuvo Sócrates, era hijo de una opulenta familia ateniense, por lo que accedió fácilmente a un cargo político, pero a los veinte años conoció a Sócrates y esto provocó un cambio radical en su manera de ver el mundo. Se le conocía como al príncipe de la filosofía, Platón sintió terriblemente la muerte de Sócrates, a la que inmortalizó en su obra “Apología de Sócrates” que escribió cuando tenía veintiocho años, y desde ese día se decidió a consagrar su vida a continuar la obra de su maestro. Luego de la muerte de Sócrates, Platón sintió gran resentimiento hacia Atenas y se retiró a Egipto, lugar de una gran sabiduría oculta en el que daba la impresión de que el tiempo se hallaba detenido. Este retiro espiritual lo recuperó a tal grado que resolvió regresar a Atenas, allí quiso dedicarse a la vida de filósofo.
Había estado también en Italia visitando a las colonias griegas, y conoció a la escuela de los pitagóricos. Luego imitó a este movimiento y fue a Atenas donde fundó la primera academia de la historia, en la región de Akademeia. Esta escuela filosófica fue una de las que más perduró con el paso del tiempo, fue cerrada nueve siglos después por el emperador romano Justiniano en el año 529 después de Cristo.
En esta academia, Platón dedicó su vida a transmitir sus conocimientos a sus discípulos, haciendo largas caminatas por el campo en medio de charlas y diálogos.
Platón inmortalizó a su obra filosófica en cuatro obras cumbres, El banquete, Fedón, Fedro y La República. Estas obras llenas de tensión y drama fueron el medio por el cual Platón transmitió sus pensamientos, estas fueron posiblemente cuatro de las obras literarias más grandiosas que halla tenido la humanidad.
En La República, Platón nos describe su concepción del universo de las ideas por medio de esta comparación: “Imaginaos que los hombres viven en una caverna encadenados, y no ven directamente la salida, solo ven sombras que se proyectan hacia el interior de la gruta. ¿No es cierto que estos hombres pensarían que esas sombras son la realidad?. Ahora suponeos que a uno de ellos le son quitadas las cadenas y camina hasta la salida de la gruta donde ve las cosas reales. Siendo la primera vez que ve la luz del sol sería abrumado por tanta luminosidad. Finalmente que pensaría este hombre si le dijeran que lo que antes había visto no era más que las sombras de las cosas que veía allí afuera”.
De esta manera Platón nos explica que cuando nos levantamos del mundo sensorial (oír, ver, palpar), y entramos en el mundo de las ideas, nos damos cuenta de que ese mundo superior es la verdadera realidad y que la realidad cotidiana no es más que un vago reflejo de esa verdadera realidad. Para entenderlo mejor, si consideramos al concepto de belleza, enseguida lo asociamos con un rostro bello o con algún objeto o lugar hermoso, pero estos no son más que cosas que se asemejan vagamente a un modelo perfecto de la belleza, cuando nuestra mente ve algo que se asemeja al modelo, o sea a la idea de la belleza que tenemos, enseguida pensamos que efectivamente es bello pero no es así, los rostros, los lugares y los objetos bellos cambian y se deterioran, pero la idea de la belleza permanece inalterable. De esta manera Platón pretende que entremos en conciencia de que es lo que constituye la verdadera realidad, o sea la realidad de las ideas, ya que de esta brota la realidad cotidiana. Queda explicado entonces por que Platón piensa que vivimos en una caverna donde no vemos más que las sombras de la verdadera realidad.
Para Platón las ideas son como espíritus divinos que gobiernan nuestra mente, y la idea más noble y de las que todas las demás derivan es el bien, que es considerado algo así como a un Dios absoluto, por otro lado se puede ver como hay cierta similitud con la doctrina del cristianismo y del Islam. Platón decía también que vivir en el mundo de las ideas era disfrutar de la mayor de las felicidades, se supone que la contemplación de esta realidad absoluta era el fin al que tendían todos los demás seres, pero aquel que llegase a tal grado, sería probablemente incomprendido por sus iguales, de la misma manera que si el hombre entrara a la caverna y contase a sus compañeros lo que había visto probablemente, nadie podría comprenderle. Para Platón, Sócrates había sido incomprendido por estos hombres de las cavernas que pronto vieron en el a un hombre con ideas y concepciones extrañas de la vida y el mundo, se asustaron y le dieron muerte.
En una ocasión, Platón vio sus sueños a punto de hacerse realidad. En el año 366 Dión era el tío del nuevo rey de Siracusa, Dionisio II, Dión admiraba a Platón y quería que este instruyera al nuevo rey, al llegar Platón a la corte de Siracusa se lo recibió con un esplendor digno de un príncipe, pero Dionisio no cambió mucho a pesar del influjo de Platón. Lugo se corrió el rumor de que Dión planeaba quitarle el trono a Dionisio, por lo que fue desterrado y las relaciones entre Platón y el rey de Siracusa se enfriaron y finalmente hubo de regresar a Atenas. Años más tarde Dión expulsó a Dionisio y mandó llamar nuevamente a Platón, pero Dión fue asesinado al poco tiempo frustrando definitivamente las esperanzas del filósofo de hacer realidad sus ideales en el gobierno siracusano. En su última obra, las leyes, Platón expresa su resignación frente a una realidad a la que no pudo someter. Murió a los ochenta años dejando una obra que perpetuaría su memoria para siempre.
ARISTÓTELES
Fue el discípulo principal que tuvo Platón, pero a diferencia de este, no tenía ese lado poético e imaginativo, era un científico nato. Era de naturaleza menos abstracta y más seca y realista, sumamente analítico no le interesaba como a Platón, el comprender una idea global sobre todas las cosas, clasificaba y estudiaba al detalle dividiéndolo todo en partes elementales.
A la muerte de su maestro, Aristóteles fue llamado por el rey Filipo de Macedonia paran que fuera el preceptor de su hijo Alejandro que tenía entonces unos trece años, al contrario que Sócrates con Alcibíades y Platón con Dionisio, que habían visto con tristeza como su sabiduría inculcada no hacía efecto algunom en estos; Aristóteles logró influir de manera decisiva en el joven Alejandro que más tarde se le apellidaría el Magno. Aristóteles fundó allí en un campo de deportes llamado lyceum, una escuela de filosofía, donde no solo se trataban temas filosóficos si no que también se trabajaba en todas las ciencias, la grandeza de Aristóteles reside en su dominio en todas las ciencias de aquel tiempo.
En el campo filosófico no concordaba con Platón quien pensaba que las ideas pertenecían a un mundo ajeno al cotidiano, Aristóteles decía que las ideas pertenecían al mundo sensible y que estaban incluidas en las cosas, así como de un bloque de mármol puede construirse una obra maestra. Fue el creador de la zoología, y clasificó y dividió a los animales por categorías, sabía que la ballena no era un pez sino un mamífero, y sabía también que el murciélago no era un ave.
Trabajó tranquilamente en su lyceum durante doce años, pero a la muerte de Alejandro en 323, estalla la guerra entre Macedonia y los helenos del Peloponeso, como mantuviera relaciones amistosas con los macedonios, pronto fue sospechoso y se pensó que el lyceum era un centro de espionaje macedonio, los atenienses lo acusaron de traidor del Estado y se le dio la pena de muerte, Aristóteles dijo para sí mismo “Los atenienses no cometerán por segunda vez un crimen contra la filosofía”, luego huyó a la isla de Eubea donde murió a los sesenta y dos años.
Fue el discípulo principal que tuvo Platón, pero a diferencia de este, no tenía ese lado poético e imaginativo, era un científico nato. Era de naturaleza menos abstracta y más seca y realista, sumamente analítico no le interesaba como a Platón, el comprender una idea global sobre todas las cosas, clasificaba y estudiaba al detalle dividiéndolo todo en partes elementales.
A la muerte de su maestro, Aristóteles fue llamado por el rey Filipo de Macedonia paran que fuera el preceptor de su hijo Alejandro que tenía entonces unos trece años, al contrario que Sócrates con Alcibíades y Platón con Dionisio, que habían visto con tristeza como su sabiduría inculcada no hacía efecto algunom en estos; Aristóteles logró influir de manera decisiva en el joven Alejandro que más tarde se le apellidaría el Magno. Aristóteles fundó allí en un campo de deportes llamado lyceum, una escuela de filosofía, donde no solo se trataban temas filosóficos si no que también se trabajaba en todas las ciencias, la grandeza de Aristóteles reside en su dominio en todas las ciencias de aquel tiempo.
En el campo filosófico no concordaba con Platón quien pensaba que las ideas pertenecían a un mundo ajeno al cotidiano, Aristóteles decía que las ideas pertenecían al mundo sensible y que estaban incluidas en las cosas, así como de un bloque de mármol puede construirse una obra maestra. Fue el creador de la zoología, y clasificó y dividió a los animales por categorías, sabía que la ballena no era un pez sino un mamífero, y sabía también que el murciélago no era un ave.
Trabajó tranquilamente en su lyceum durante doce años, pero a la muerte de Alejandro en 323, estalla la guerra entre Macedonia y los helenos del Peloponeso, como mantuviera relaciones amistosas con los macedonios, pronto fue sospechoso y se pensó que el lyceum era un centro de espionaje macedonio, los atenienses lo acusaron de traidor del Estado y se le dio la pena de muerte, Aristóteles dijo para sí mismo “Los atenienses no cometerán por segunda vez un crimen contra la filosofía”, luego huyó a la isla de Eubea donde murió a los sesenta y dos años.
LA DIALÉCTICA EN ARISTÓTELES
La concepción que Aristóteles tiene de la dialéctica difiere en algunos puntos de la anteriormente expuesta. El estagirita considera esta disciplina como una sección particular de la lógica expuesta en sus Tópicos; concretamente, se trata de aquella ciencia que se ocupa del estudio de los razonamientos que son sólo "probables" y que pueden reconstruirse según los esquemas silogísticos. A diferencia del silogismo demostrativo (aquel que da lugar al saber científico por partir de premisas cuya verdad es evidente o universalmente aceptada), el silogismo dialéctico parte de premisas cuya verdad no ha sido comprobada o aceptada previamente, y que son sólo posibles, es decir, admitidas con relativa amplitud. Este tipo de silogismo encuentra su uso típico en la discusión y la controversia (razonamiento crítico), pero no en el razonamiento demostrativo. Los estoicos identificaron completamente la dialéctica con la lógica, pero el sentido aristotélico de este término se recuperó con el auge del escolasticismo y prevaleció en el Renacimiento, época en la que fue frecuentemente identificada con la retórica o con la invención lógica.
Presocràticos
Con este título nos referimos al primer período de la filosofía griega, período en el que se incluyen todos los filósofos anteriores a Sócrates. Dado que Sócrates y la filosofía posterior tienen su centro principal en Atenas, al ciclo filosófico anterior a Sócrates también se le llama período preático. De todos modos, el término no designa una distinción puramente cronológica puesto que en realidad algunos de los considerados presocráticos fueron coetáneos de Sócrates e incluso más jóvenes que él. Cuando ocurre esto último, sin embargo puede ser correcto el uso de este título porque dichos autores participan de las inquietudes, objetivos y estilos intelectuales típicos de esta primera etapa. Es habitual dividirlos en varias escuelas y tendencias: filósofos monistas, pluralistas, escuela de Mileto, pitagóricos, eleatas... Algunos autores incluyen en este grupo también a los sofistas, pero otros ―con más razón― rechazan la inclusión de éstos últimos puesto que los presocráticos se inclinan hacia los problemas cosmológicos mientras que los sofistas lo hacen por las cuestiones antropológicas. Los filósofos incluidos en este período centraron su atención en la physis o naturaleza, por lo que a veces se les llama físicos o naturalistas; aunque tampoco descuidaron el problema del hombre y su dimensión ética (como lo muestra la filosofía de Heráclito y la pitagórica). Los presocráticos dieron explicaciones materialistas en su descripción de la Naturaleza, es decir identificaron los principios de la realidad con entidades materiales; sin embargo, no hay que creer que con ello estos filósofos abrazas en el ateísmo o negasen componentes espirituales a la realidad; el enfrentamiento materialismo/ espiritualismo es algo posterior en la historia de las ideas. Sencillamente, ellos no negaron la existencia de dioses o del alma porque para ellos los dioses y las almas participan esencialmente de los mismos principios que los otros objetos del mundo (por ejemplo, según los atomistas existen las almas, pero éstas están compuestas, como cualquier otro objeto, por átomos, aunque más perfectos y sutiles). En resumen, esta investigación de los elementos últimos de la naturaleza no es en ese momento incompatible con creencias religiosas. Con Anaxágoras y sus discípulos, la filosofía se practicaba en Atenas, ciudad destinada a convertirse en la sede por excelencia del pensamiento filosófico griego. Es común distribuir a los presocráticos en distintas escuelas atendiendo a la localización geográfica o a si admiten un sólo arché o varios.
Con este título nos referimos al primer período de la filosofía griega, período en el que se incluyen todos los filósofos anteriores a Sócrates. Dado que Sócrates y la filosofía posterior tienen su centro principal en Atenas, al ciclo filosófico anterior a Sócrates también se le llama período preático. De todos modos, el término no designa una distinción puramente cronológica puesto que en realidad algunos de los considerados presocráticos fueron coetáneos de Sócrates e incluso más jóvenes que él. Cuando ocurre esto último, sin embargo puede ser correcto el uso de este título porque dichos autores participan de las inquietudes, objetivos y estilos intelectuales típicos de esta primera etapa. Es habitual dividirlos en varias escuelas y tendencias: filósofos monistas, pluralistas, escuela de Mileto, pitagóricos, eleatas... Algunos autores incluyen en este grupo también a los sofistas, pero otros ―con más razón― rechazan la inclusión de éstos últimos puesto que los presocráticos se inclinan hacia los problemas cosmológicos mientras que los sofistas lo hacen por las cuestiones antropológicas. Los filósofos incluidos en este período centraron su atención en la physis o naturaleza, por lo que a veces se les llama físicos o naturalistas; aunque tampoco descuidaron el problema del hombre y su dimensión ética (como lo muestra la filosofía de Heráclito y la pitagórica). Los presocráticos dieron explicaciones materialistas en su descripción de la Naturaleza, es decir identificaron los principios de la realidad con entidades materiales; sin embargo, no hay que creer que con ello estos filósofos abrazas en el ateísmo o negasen componentes espirituales a la realidad; el enfrentamiento materialismo/ espiritualismo es algo posterior en la historia de las ideas. Sencillamente, ellos no negaron la existencia de dioses o del alma porque para ellos los dioses y las almas participan esencialmente de los mismos principios que los otros objetos del mundo (por ejemplo, según los atomistas existen las almas, pero éstas están compuestas, como cualquier otro objeto, por átomos, aunque más perfectos y sutiles). En resumen, esta investigación de los elementos últimos de la naturaleza no es en ese momento incompatible con creencias religiosas. Con Anaxágoras y sus discípulos, la filosofía se practicaba en Atenas, ciudad destinada a convertirse en la sede por excelencia del pensamiento filosófico griego. Es común distribuir a los presocráticos en distintas escuelas atendiendo a la localización geográfica o a si admiten un sólo arché o varios.
Estoicismo es una doctrina filosofía fundada hacia fines del siglo IV adC por Zenòn de Citio, que tiene tendencia empirista al decir que tomamos el conocimiento por percepción y es racionalista al decir que algunas ideas son innatas. Con una fuerte orientación ética, los estoicos sostuvieron las virtudes del autocontrol y el desapego, llevadas a su extremo en el ideal de la ataraxia, como medios para alcanzar la integridad emocional e intelectual. En el ideal estoico, es la liberación de las pasiones la que permite al espíritu alcanzar la sabiduría; el logro de la misma es una tarea individual, y parte de la tarea del sabio es deshacerse de los conceptos e influencias que la sociedad en la que vive le ha inculcado. Sin embargo, el estoico no desprecia la compañía de otros hombres, y la ayuda a los más necesitados es una práctica recomendada.
Entre los estoicos más célebres se contaron numerosos filósofos y hombres de estado griegos y romanos; el desprecio por las riquezas y la gloria mundana hizo de ésta una filosofía adoptada tanto por emperadores (comoMarco Aurelio) como por esclavos (como Epicteto). Cleantes de Assos, Crisipo Séneca y Catòn se adscribieron también a la escuela estoica.
Entre los estoicos más célebres se contaron numerosos filósofos y hombres de estado griegos y romanos; el desprecio por las riquezas y la gloria mundana hizo de ésta una filosofía adoptada tanto por emperadores (comoMarco Aurelio) como por esclavos (como Epicteto). Cleantes de Assos, Crisipo Séneca y Catòn se adscribieron también a la escuela estoica.
Epicureismo
El epicureismo es un sistema filosófico enseñado por Epicuro de samos, filósofo ateniense del siglo IV a.C. y seguido después por otros filósofos, llamados epicúreos.
Epicuro proponía una vida de continuo placer como clave para la felicidad, ese era el objetivo de sus enseñanzas morales. Este placer no debía de limitarse sólo al cuerpo, como preconizaba el hedonismo cirenaico, sino que debía ser también intelectual, ya que el hombre es un todo. Además, para Epicuro la presencia del placer o felicidad era un sinónimo de la ausencia de dolor, o de cualquier tipo de aflicción: el hambre, la tensión sexual, el aburrimiento, etc. Era un equilibrio perfecto entre la mente y el cuerpo que proporcionaba la serenidad, que ellos denominaban ataraxia.
La finalidad de la filosofía de Epicuro no era teórica, sino más bien práctica. Buscaba sobre todo a procurar el sosiego necesario para una vida feliz y placentera en la que los temores al destino, los dioses o la muerte quedaran definitivamente eliminados. Para ello se fundamentaba en una teoría del conocimiento empirista, en unafisica atomista inspirada en las doctrinas de Leucipo y Demòcrito, y en una ética hedonista.
El hombre debía rechazar la enseñanza de miedos y supersticiones. No había motivo para temer a los dioses porque estos, si bien existen, no pueden relacionarse con nosotros ni para ayudar ni para castigar, y por tanto ni su temor ni su rezo o veneración posee utilidad práctica. La muerte tampoco puede temerse, porque siendo nada, no puede ser algo para nosotros: mientras vivimos no está presente y cuando está presente nosotros no estamos ya. El dolor y el mal se evitan fácilmente porque ningún tormento dura demasiado y cuanto más intenso es menos dura.
El epicureismo es una doctrina de un paganismo típicamente laico y mediterráneo y en este ámbito ganó gran número de seguidores que la consideraron una doctrina verdadera que solucionaba todos los problemas. Su escuela de pensamiento perduró largamente aun siete siglos tras la muerte de Epicuro; pero después fue casi relegada al olvido al advenir la Edad Media, periodo en el que se perdió o fue destruida la mayoría de los escritos de este filósofo griego a causa del rechazo que por sus ideas experimentó Cristianismo, quien ni siquiera intentó adaptarlas a su sistema de creencias como por otra parte si intentó con el platonismo y el aristotelismo
El epicureismo es un sistema filosófico enseñado por Epicuro de samos, filósofo ateniense del siglo IV a.C. y seguido después por otros filósofos, llamados epicúreos.
Epicuro proponía una vida de continuo placer como clave para la felicidad, ese era el objetivo de sus enseñanzas morales. Este placer no debía de limitarse sólo al cuerpo, como preconizaba el hedonismo cirenaico, sino que debía ser también intelectual, ya que el hombre es un todo. Además, para Epicuro la presencia del placer o felicidad era un sinónimo de la ausencia de dolor, o de cualquier tipo de aflicción: el hambre, la tensión sexual, el aburrimiento, etc. Era un equilibrio perfecto entre la mente y el cuerpo que proporcionaba la serenidad, que ellos denominaban ataraxia.
La finalidad de la filosofía de Epicuro no era teórica, sino más bien práctica. Buscaba sobre todo a procurar el sosiego necesario para una vida feliz y placentera en la que los temores al destino, los dioses o la muerte quedaran definitivamente eliminados. Para ello se fundamentaba en una teoría del conocimiento empirista, en unafisica atomista inspirada en las doctrinas de Leucipo y Demòcrito, y en una ética hedonista.
El hombre debía rechazar la enseñanza de miedos y supersticiones. No había motivo para temer a los dioses porque estos, si bien existen, no pueden relacionarse con nosotros ni para ayudar ni para castigar, y por tanto ni su temor ni su rezo o veneración posee utilidad práctica. La muerte tampoco puede temerse, porque siendo nada, no puede ser algo para nosotros: mientras vivimos no está presente y cuando está presente nosotros no estamos ya. El dolor y el mal se evitan fácilmente porque ningún tormento dura demasiado y cuanto más intenso es menos dura.
El epicureismo es una doctrina de un paganismo típicamente laico y mediterráneo y en este ámbito ganó gran número de seguidores que la consideraron una doctrina verdadera que solucionaba todos los problemas. Su escuela de pensamiento perduró largamente aun siete siglos tras la muerte de Epicuro; pero después fue casi relegada al olvido al advenir la Edad Media, periodo en el que se perdió o fue destruida la mayoría de los escritos de este filósofo griego a causa del rechazo que por sus ideas experimentó Cristianismo, quien ni siquiera intentó adaptarlas a su sistema de creencias como por otra parte si intentó con el platonismo y el aristotelismo
Neoplatonismo
El filósofo judeo-helenista Filón de Alejandría sumó la filosofía griega, en especial las ideas platónicas y pitagóricas, a la religión judaica en un amplio sistema que anticipó el neoplatonismo y el misticismo judío, cristiano y musulmán. Filón insistía en la naturaleza trascendente de Dios que supera el entendimiento y por lo tanto resulta indescriptible para los mortales; describió el mundo natural como una serie de etapas de declive desde Dios y terminando en la materia como origen del mal. Abogó por un régimen teocrático, y fue uno de los primeros en interpretar el Antiguo Testamento para los no judíos. Murió en torno al año 50 d.C.
El neoplatonismo, sustrato de una de las escuelas filosóficas y religiosas más influyentes e importante rival del cristianismo, fue fundado en el siglo III d.C. por Amonio Sacas y su discípulo más conocido, Plotino. Éste basó sus ideas en los escritos místicos y poéticos de Platón, los pensadores pitagóricos y Filón. Para Plotino, la principal razón de ser de la filosofía es educar a los individuos para la experiencia del éxtasis, en la que se hacen uno con Dios. Dios (o lo Uno) está más allá del entendimiento racional y es la fuente originaria de toda realidad.
El filósofo judeo-helenista Filón de Alejandría sumó la filosofía griega, en especial las ideas platónicas y pitagóricas, a la religión judaica en un amplio sistema que anticipó el neoplatonismo y el misticismo judío, cristiano y musulmán. Filón insistía en la naturaleza trascendente de Dios que supera el entendimiento y por lo tanto resulta indescriptible para los mortales; describió el mundo natural como una serie de etapas de declive desde Dios y terminando en la materia como origen del mal. Abogó por un régimen teocrático, y fue uno de los primeros en interpretar el Antiguo Testamento para los no judíos. Murió en torno al año 50 d.C.
El neoplatonismo, sustrato de una de las escuelas filosóficas y religiosas más influyentes e importante rival del cristianismo, fue fundado en el siglo III d.C. por Amonio Sacas y su discípulo más conocido, Plotino. Éste basó sus ideas en los escritos místicos y poéticos de Platón, los pensadores pitagóricos y Filón. Para Plotino, la principal razón de ser de la filosofía es educar a los individuos para la experiencia del éxtasis, en la que se hacen uno con Dios. Dios (o lo Uno) está más allá del entendimiento racional y es la fuente originaria de toda realidad.
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